16 diciembre 2009

¿Y POR QUÉ...?

"¿Y por qué...?" es tal vez una de las expresiones más utilizadas por los más pequeños aunque, por mucho que pregunten, nunca lleguen a ver satisfecha su curiosidad. Y, como muchos de nosotros, seguimos conservando esa curiosidad con el paso de los años, quiero dedicar las próximas entradas de este blog a explicar por qué elegí este nombre para el proyecto, qué mensajes encierra el logo y, por último, qué quería conseguir con el primer vídeo.
Aunque mi padre, José María, siempre insistía en que lo último en lo que tenía que pensar era en el nombre que quería dar a la exposición y que, antes de eso, tenía que hacer muchas otras cosas (buscar ONG, crear el blog...), yo sentía que era lo primero que debía saber porque me parece que si se habla de algo en abstracto, sin ponerle un nombre, ese algo no termina de existir. Necesitaba un nombre y no iba a ser nada fácil dar con él.
Estuve barajando distintos nombres aunque ninguno me llegaba a convencer. Son tan cursis que hasta a mí me da vergüenza escribirlos aquí: Cruce de miradas, Encrucijada de caminos, Vidas solidarias y Latidos para África (el único que me hacía un poco de gracia era el último que he citado y creo que sólo se debe al hecho de que guarda cierto paralelismo con el título de una de mis poesías favoritas: Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo).
Llevaba tres semanas dándole vueltas y más vueltas al nombre, cuando, un día que estaba fuera de Zaragoza acompañando a mi padre en su trabajo, se me ocurrió que quería que el título llevara implícita la idea de deseo porque, para mí, este proyecto no era sino un sueño y un deseo. Y justo cuando estaba pensando en ello, mi mente asoció la idea de deseo con un haiku (un poema japonés de tres versos) del escritor Yasunari Kawabata:
En el cielo de Año Nuevo
mil grullas vuelan
o eso me parece.
Y así, de repente, relacioné la idea de deseo con las mil grullas y la historia de Sadako Sasaki que, en cuarto de carrera de Historia del Arte, nos contó, hablando del origami o papiroflexia, Elena, la profesora de Arte del Extremo Oriente, (que, para abreviar, llamábamos Arte Japonés, Japonés o, en un extraordinario alarde de economía lingüística, sencillamente, Japo).
Os dejo aquí escrita la historia de Sadako. Es el texto que Mª Pilar trasladó a la Lengua de Signos Española para realizar el vídeo así que, si os apetece, podéis leerlo y volver a ver el vídeo sabiendo palabra por palabra lo que Mª Pilar cuenta.
SADAKO Y LAS MIL GRULLAS.

Sadako Sasaki fue una niña que nació en Hiroshima en 1943. Cuando sólo tenía dos años, se produjeron los terribles bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Afortunadamente para Sadako, ella no sufrió ningún daño en el momento de la explosión. Pero, esta tragedia marcaría su vida.

A los once años, participaba en una carrera cuando comenzó a sentirse mal y cayó repentinamente al suelo.

Fue inmediatamente trasladada al hospital donde le diagnosticaron leucemia, conocida como enfermedad de la bomba "A" porque un buen número de pacientes la habían desarrollado por haber estado expuestos a la radiación nuclear de las bombas atómicas.

Sadako fue ingresada en el hospital donde los días transcurrían lentamente y sin esperanzas.

Viendo la tristeza de Sadako, su mejor amiga, Chizuko Hamamoto, decidió infundirle un poco de ilusión recordándole la vieja leyenda japonesa según la cual aquella persona que consiguiera realizar MIL GRULLAS de papel podría pedir un deseo a los dioses. Y para acabar de convencer a su amiga, le ofreció su primera grulla realizada en papel dorado.

Sadako se propuso realizar las MIL GRULLAS para pedir su curación. Pero se dio cuenta de que había muchos otros niños en su misma situación y que, por lo tanto, no había mejor deseo que pedir la paz y la curación para todas las víctimas del mundo.

Lamentablemente, el avance de su enfermedad impidió que Sadako cumpliese su empeño muriendo, a los doce años, cuando sólo había alcanzado la cifra de 644 grullas de papel.

La noticia se extendió de inmediato y miles de niños de todo Japón empezaron a hacer millones de grullas para rendir un emotivo homenaje a Sadako. Poco después, se erigió en su colegio una primera escultura donde se la representa sosteniendo una grulla dorada en la mano, y que también se dedicó a todas las víctimas de las bombas.

Y, por fin, en 1958, en el Parque de la Paz de Hiroshima se levantó un monumento en cuya base puede leerse: ESTE ES NUESTRO GRITO, ESTA ES NUESTRA PLEGARIA; PAZ EN EL MUNDO. Porque era eso precisamente lo que Sadako deseaba, al igual que todos los niños del mundo: la PAZ.
Ahora que habéis leído la historia, comprenderéis por qué me entusiasmé tanto con este nombre y es que MIL GRULLAS no solo lleva implícita la idea de deseo sino también la idea de ilusión, de lucha, de esperanza, de paz y, en definitiva, de VIDA.

4 comentarios:

laury dijo...

joder regi como te lo curras! me encanta =)
animoo q sabes qt apoyo!

PD: mis bizcochos stan al acecho :P

(* dijo...

"Tú no puedes volver atrás / porque la vida ya te empuja / como un aullido interminable..." es un principio tan desgarrador y certero que es inevitable no seguir leyendo, no seguir luchando, paso a paso. Así como lo estás haciendo tú. :)

(Recordaba ese poema porque lo tengo en una carta tuya que conservo con muchísimo mimo)

¡Esto marcha, esto va viento en popa!

Un abrazo.

Noe dijo...

Impresionante Regina...GRACIAS POR COMPARTIRLO CON LAS QUE HEMOS TENIDO LA SUERTE DE CONOCERTE!!adelante!!

Cristina dijo...

no me lo puedo creer!esto esta en marcha y sin frenos!